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Lectio Divina Dominical VII del Tiempo Ordinario Ciclo C

«Amen a sus enemigos»

 

Hno. Ricardo Grzona, frp
Cristian Buiani, frp

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PRIMERA LECTURA: 1 Samuel 26, 2.7-9.12-13.22-23
SALMO RESPONSORIAL: Salmo 103(102), 1-2.3-4.8.10.12-13
SEGUNDA LECTURA: 1 Corintios 15, 45-49

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,
Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.
Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad
para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.
Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BÍBLICOLucas 6, 27-38

Amor a los enemigos

6:27, A ustedes que me escuchan yo les digo:

—Amen a sus enemigos, traten bien a los que los odian; 6:28, bendigan a los que los maldicen, recen por los que los injurian. 6:29, Al que te golpee en una mejilla, ofrécele la otra, al que te quite el manto no le niegues la túnica; 6:30, da a todo el que te pide, al que te quite algo no se lo reclames.

6:31, Traten a los demás como quieren que ellos los traten a ustedes. 6:32, Si aman a los que los aman, ¿qué mérito tienen? También los pecadores aman a sus amigos. 6:33, Si hacen el bien a los que les hacen el bien, ¿qué mérito tienen? También los pecadores lo hacen. 6:34, Si prestan algo a los que les pueden retribuir, ¿qué mérito tienen? También los pecadores prestan para recobrar otro tanto.

6:35, Por el contrario amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada a cambio. Así será grande su recompensa y serán hijos del Altísimo, que es generoso con ingratos y malvados.

6:36, Sean compasivos como es compasivo el Padre de ustedes.

6:37, No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados. Perdonen y serán perdonados. 6:38, Den y se les dará: recibirán una medida generosa, apretada, sacudida y rebosante. Porque con la medida que ustedes midan serán medidos.

BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO

1.- LECTURA: ¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

6,27-38 Amor a los enemigos. La propuesta de Jesús, o más que propuesta, el mandato a sus seguidores es la búsqueda de la instauración de una sociedad construida sobre las bases de unas relaciones absolutamente contrarias a las establecidas hasta el presente; una sociedad que puede perfectamente prescindir de su división por clases y a la cual se llega no por la eliminación de las clases dominantes, sino por la eliminación sistemática de las estructuras y sistemas que están a la raíz de la división clasista, y las únicas armas que propone Jesús para la realización de este proyecto de sociedad nueva son el amor, la bendición, empezando por los enemigos, y la oración (27s.32s.35); el perdón activo, entendido como pasar por alto una ofensa a condición de que el agresor tome conciencia del mal que causa, y cambie (29); el compartir generoso como reacción contra la codicia (30); el rechazo decidido a la avaricia y a la usura como causas fundantes del enriquecimiento de unos y empobrecimiento de otros (34s); en una palabra, obrar con los demás como quisiéramos que los demás obraran con nosotros (31).

La generosidad de la recompensa divina esta expresada con la imagen gráfica de la “medida”, es decir, del recipiente empleado como unidad de volumen. Esta “medida” era llenada con granos; luego se la apretaba y se la sacudía, se la colmaba hasta desbordar y se la vaciaba en los pliegues de la túnica, que servían a modo de un gran bolsillo.

Preguntas para recordar el texto bíblico:

  1. ¿Cómo inicia el texto? ¿Qué dice Jesús que se debe hacer con los enemigos, y con quienes nos odian?
  2. ¿Qué ejemplos emplea Jesús para explicar este amor hacia los enemigos?
  3. ¿Qué dice Jesús sobre el amor solo a quienes nos aman? ¿Relacionado a esto que dos preguntas repite Jesús en el texto?
  4. ¿Cómo será la recompensa para quienes practiquen estas palabras?
  5. ¿Qué pasará con aquellos que den de lo suyo? ¿Qué dice Jesús sobre la medida que empleamos para con los demás?

2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me o nos dice Dios en el texto?

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. ¿Qué siento ante las palabras de Jesús “ama a tus enemigos y a quienes te odian? ¿Me resulta difícil? ¿Cómo es mi actitud para con ellos? ¿Soy de los que dicen: “perdono pero no olvido”?
  2. ¿Entiendo que el perdón para ser verdadero tiene que estar basado en el amor? ¿Se puede perdonar sin amar?
  3. Jesús invita a poner la otra mejilla, dar a todo el que nos pida. ¿Esta lógica de Jesús va contra lo que el mundo nos propone? ¿Tengo aún sentimientos de rencor, envidia, bronca, odio contra alguien? ¿Estoy dispuesto a dar el primer paso? ¿Cómo?
  4. ¿Soy de los que ama a los que los aman? ¿A quiénes dejo fuera? ¿Entiendo que debo ampliar mi horizonte de compasión y misericordia?
  5. ¿Comprendo que todo lo que haga aquí en la tierra será recompensado en el cielo? ¿Cómo cambia mi estilo de vida a partir de esto? ¿Noto que en el dar, y en el perdonar se encuentra felicidad?

3.- ORACIÓN: ¿Qué le digo o decimos a Dios?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor. 

verdadera felicidad, que sólo Tú puedes cambiar nuestra vida y mostrarnos lo que mejor nos conviene. Concédenos el don de la alegría. Sana las heridas de nuestro corazón que han sembrado miedo y dolor, para poder así actuar con todas las capacidades que nos has regalado. Confiamos en tu amor. Tú eres el dueño de la vida. Te pedimos nos ayudes a vivir en ese amor. Enséñanos a ser compasivos como Tú eres compasivo con nosotros.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Hoy damos gracias por su resurrección y porque nos llena de alegría.  Añadimos nuestras intenciones de oración.

Amén

4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo o interiorizamos la Palabra de Dios?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

«Amen a sus enemigos»
(Versículo 27)

Y así, vamos pidiéndole al Señor ser testigos de la resurrección para que otros crean.

5.- ACCION: ¿A qué me o nos comprometemos con Dios?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

En lo personal, me comprometo en estos días en traer a mi mente a aquellas personas con las cuales no tengo una buena relación, o incluso sentimientos negativos para transformar eso en una oración agradable, y reconciliadora.

Con tu grupo, planificamos visitar un penal de reclusos, o a un grupo de adictos. Muchas veces estas personas son “estigmatizadas” con el título de enemigos. Nos acercamos a ellos para expresarle que Jesús los ama, y que en Él hay perdón y misericordia.

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