EnglishFrenchGermanItalianPortugueseSpanish

Lectio Divina Dominical II después de la Navidad Ciclo B

«Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron»
 Hno Ricardo Grzona, frp
 
Para descargar gratuitamente los documentos y/o audio o mp3, click en  “E-BOOK PDF” y/o “AUDIO MP3” o en Download

PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 24, 1.8-12

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 147, 12-15.19-20

SEGUNDA LECTURA: Efesios 1, 3-6.15-18

.

Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO:  Juan 1, 1-18

  1,1: Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
1,2: Ella existía al principio junto a Dios.
1,3: Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe
1,4: En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres;
1,5: la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
1,6: —Apareció un hombre enviado por Dios, llamado Juan, 1,7: que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él.
1,8: Él no era la luz, sino un testigo de la luz.
1,9: La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo.
1,10: En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció.
1,11: Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
1,12: Pero a los que la recibieron a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios:
1,13: ellos no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
1,14: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad.
1,15: Juan grita dando testimonio de él: Éste es aquél del que yo decía: El que viene detrás de mí, es más importante que yo, porque existía antes que yo.
1,16: De su plenitud hemos recibido todos: gracia tras gracia.
1,17: Porque la ley se promulgó por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad se realizaron por Jesús el Mesías.
1,18: Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios, que estaba al lado del Padre. Él nos lo dio a conocer.
El ángel la dejó y se fue.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

San Juan, el evangelista, escribe su Evangelio después de todos los demás. Pasados los años noventa de nuestra era. Y esto implica que todo lo escrito es producto de una reflexión con su comunidad de todo lo acontecido en su vida con el Señor. Una vez que se termina de escribir, se culmina con este texto que coloca adelante, como una síntesis de lo que viene después. Es como un himno de reconocimiento a Jesús, el Hijo de Dios. Vamos a ir parte por parte del texto.

Detengámonos en el Versículo 1

1,1: Al principio existía la Palabra
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.

En un solo versículo, aparece tres veces “Palabra” y es con mayúscula. En griego, “logos” significa, verbo, acción, palabra pronunciada. Y debemos entender que para los Judíos la “palabra” implicaba a la persona. Por esta razón es tan importante. Lo que se dice es también el interior. O sea “quien lo dice”

Primero: nos recuerda que existía desde el principio. O sea, desde el origen de todo. Podemos afirmar, antes de la creación, cuando el principio de los tiempos, “existía”

Segundo: dice que esta “Palabra estaba junto a Dios” Existir al principio y estar desde el principio. Es decir, nos habla de la Eternidad. En este “Estaba” con Dios, nos abre un poco más pero no culmina.

Tercero: queda aclarado entonces que “la Palabra era Dios”. Es decir, usando una fórmula pedagógica, Juan nos dice que la Palabra: Existía, estaba y era Dios. Si nos damos cuenta literalmente, de sustantivo, pasa a sujeto.

A Juan le interesa dejar aclarado que cuando Dios habla, su Palabra es tan perfecta, que ya forma una nueva persona. Esto nos ayuda a ir entendiendo la Trinidad. El Padre y el Hijo, siendo un único Dios verdadero, son personas diferentes.

En los versículos que siguen, Juan insiste en la idea central que quiere transmitirnos de todo su Evangelio: La Palabra existía junto a Dios y por medio de la Palabra se hizo todo cuanto existe. Es decir, que la creación, desde el inicio del Génesis, cuando Dios pronuncia: “hágase” esa es la Palabra perfecta, por la cual se hicieron todas las cosas.

Y esta Palabra estaba la vida, que fue transmitida a la humanidad. Y la “Vida” es la luz de la humanidad, que viene a brillar, especialmente en medio de las tinieblas.

Juan nos compara la diferencia entre la luz y las tinieblas, como la de Dios y su enemigo el diablo (que se había hecho príncipe del mundo y de la humanidad). Por eso Juan dice que la “Luz” vino a brillar en la oscuridad, y los que viven bajo el dominio de la oscuridad no lograron comprenderla.

Por lo tanto “la Palabra” es la Segunda Persona Divina de la Santísima Trinidad, que como veremos más adelante se hace carne por nosotros, en el seno virginal de María, y es Jesús de Nazareth, el Cristo.

La aclaración de Juan es que por “la Palabra” encarnada, todos hemos recibido la gracia, y que a través de la gracia podemos llegar a conocer a Dios en su gloria y ser partícipes con Él de la vida en abundancia.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza este relato?
  2. ¿A qué se refiere cuando dice “en el principio”?
  3. ¿A quién se refiere cuando dice: “la Palabra era Dios”?
  4. ¿Cuál es la relación entre la luz y las tinieblas?
  5. Según Juan ¿Todos recibieron la luz del Señor?
  6. ¿Qué pasa con los que recibieron la luz?
  7. ¿Qué obra en nosotros la Palabra de Dios que se hizo carne?

.
MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Si quisiera analizar mi fe ¿hasta qué punto yo digo y vivo que creo en Jesús, la Palabra eterna que el Padre pronuncia para salvarme? ¿Entiendo las implicancias de mi fe?
  2. ¿Mi relación con Jesús, que es la Palabra de Dios encarnada es frecuente y tengo respeto y reverencia?
  3. ¿Podría hacer una lista de todas las cosas que son oscuridades en mi vida?
  4. ¿Dejo que Jesús ilumine todas mis realidades? ¿O escondo algunas cosas en las que no quiero que llegue la luz? ¿Por qué?
  5. Cuando contemplo a Jesús, y me detengo en su Persona Divina, ¿contemplo su gloria?
  6. Estoy ante el texto más profundo de toda la Sagrada Escritura, y es cuando me explican que de la Eternidad, Dios mismo envió a su Hijo único para salvarnos ¿Estoy totalmente consciente de lo que significa esto?
  7. ¿Le pido a Jesús que me haga conocer a Dios cada vez más? ¿Y conociendo a Dios entiendo su plan salvador?
  8. En mi vida ¿voy haciendo que la Gracia del Señor se manifieste?

.

ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Te propongo que como oración tomemos la segunda Lectura de la carta a los Hebreos capítulo 1

1,1: En el pasado muchas veces y de muchas formas habló Dios a nuestros padres por medio de los profetas.

1,2: En esta etapa final nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien nombró heredero de todo, y por quien creó el universo.
1,3: Él es reflejo de su gloria, la imagen misma de lo que Dios es, y mantiene el universo con su Palabra poderosa. Él es el que purificó al mundo de sus pecados, y tomó asiento en el cielo a la derecha del trono de Dios;

1,4: Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor es el Nombre que ha heredado.
1,5: ¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy? Y en otro lugar: Yo seré para él un padre, él será para mí un hijo.

1,6: Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: Que todos los ángeles de Dios lo adoren.

Amén

Que tu oración sea un frecuente dar gracias por creer y vivir en Jesús y en su Iglesia. Pídele la gracia de una conversión sincera, para que celebrando su primera venida puedas esperar su regreso al fin de los tiempos.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Añadimos unas intenciones de oración.

.

CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

 

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros (Versículo 37)

Y así, pidiéndole al Señor ser testigos de la luz para que otros crean, asumimos esta actitud.

.

ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Hoy es un día muy especial y voy a celebrarlo haciendo algún cambio profundo en mi vida. Voy a dedicar mi tiempo para servir a alguien que lo necesita y voy a proponerme saludar a alguna persona que esté sola y compartir el mejor regalo que Dios me dio que es mi tiempo con alguien, recordando que Jesús entró en el tiempo para salvarnos.

En el grupo, vamos a orar juntos invitando a otras personas, y nos proponemos hacer una actividad que manifieste alegría y vamos a estar alegres en el Señor, compartiendo con aquellos que más precisan una sonrisa de esperanza.

Deja un comentario