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Lectio Divina de la Natividad del Señor y Dominical de la Sagrada Familia Ciclo B

«Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron»
 Hno Ricardo Grzona, frp
 
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PRIMERA LECTURA: Isaías 52, 7:10

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 97

SEGUNDA LECTURA: Hebreos 1, 1-6

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO:  Juan 1, 1-18

  1,1: Al principio existía la Palabra y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios.
1,2: Ella existía al principio junto a Dios.
1,3: Todo existió por medio de ella, y sin ella nada existió de cuanto existe
1,4: En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres;
1,5: la luz brilló en las tinieblas, y las tinieblas no la comprendieron.
1,6: —Apareció un hombre enviado por Dios, llamado Juan, 1,7: que vino como testigo, para dar testimonio de la luz, de modo que todos creyeran por medio de él.
1,8: Él no era la luz, sino un testigo de la luz.
1,9: La luz verdadera que ilumina a todo hombre estaba viniendo al mundo.
1,10: En el mundo estaba, el mundo existió por ella, y el mundo no la reconoció.
1,11: Vino a los suyos, y los suyos no la recibieron.
1,12: Pero a los que la recibieron a los que creen en ella, los hizo capaces de ser hijos de Dios:
1,13: ellos no han nacido de la sangre ni del deseo de la carne, ni del deseo del hombre, sino que fueron engendrados por Dios.
1,14: La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros. Y nosotros hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo único, lleno de gracia y verdad.
1,15: Juan grita dando testimonio de él: Éste es aquél del que yo decía: El que viene detrás de mí, es más importante que yo, porque existía antes que yo.
1,16: De su plenitud hemos recibido todos: gracia tras gracia.
1,17: Porque la ley se promulgó por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad se realizaron por Jesús el Mesías.
1,18: Nadie ha visto jamás a Dios; el Hijo único, Dios, que estaba al lado del Padre. Él nos lo dio a conocer.
El ángel la dejó y se fue.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

San Juan, el evangelista, escribe su Evangelio después de todos los demás. Pasados los años noventa de nuestra era. Y esto implica que todo lo escrito es producto de una reflexión con su comunidad de todo lo acontecido en su vida con el Señor. Una vez que se termina de escribir, se culmina con este texto que coloca adelante, como una síntesis de lo que viene después. Es como un himno de reconocimiento a Jesús, el Hijo de Dios. Vamos a ir parte por parte del texto.

Detengámonos en el Versículo 1

1,1: Al principio existía la Palabra
y la Palabra estaba junto a Dios,
y la Palabra era Dios.

En un solo versículo, aparece tres veces “Palabra” y es con mayúscula. En griego, “logos” significa, verbo, acción, palabra pronunciada. Y debemos entender que para los Judíos la “palabra” implicaba a la persona. Por esta razón es tan importante. Lo que se dice es también el interior. O sea “quien lo dice”

Primero: nos recuerda que existía desde el principio. O sea, desde el origen de todo. Podemos afirmar, antes de la creación, cuando el principio de los tiempos, “existía”

Segundo: dice que esta “Palabra estaba junto a Dios” Existir al principio y estar desde el principio. Es decir, nos habla de la Eternidad. En este “Estaba” con Dios, nos abre un poco más pero no culmina.

Tercero: queda aclarado entonces que “la Palabra era Dios”. Es decir, usando una fórmula pedagógica, Juan nos dice que la Palabra: Existía, estaba y era Dios. Si nos damos cuenta literalmente, de sustantivo, pasa a sujeto.

A Juan le interesa dejar aclarado que cuando Dios habla, su Palabra es tan perfecta, que ya forma una nueva persona. Esto nos ayuda a ir entendiendo la Trinidad. El Padre y el Hijo, siendo un único Dios verdadero, son personas diferentes.

En los versículos que siguen, Juan insiste en la idea central que quiere transmitirnos de todo su Evangelio: La Palabra existía junto a Dios y por medio de la Palabra se hizo todo cuanto existe. Es decir, que la creación, desde el inicio del Génesis, cuando Dios pronuncia: “hágase” esa es la Palabra perfecta, por la cual se hicieron todas las cosas.

Y esta Palabra estaba la vida, que fue transmitida a la humanidad. Y la “Vida” es la luz de la humanidad, que viene a brillar, especialmente en medio de las tinieblas.

Juan nos compara la diferencia entre la luz y las tinieblas, como la de Dios y su enemigo el diablo (que se había hecho príncipe del mundo y de la humanidad). Por eso Juan dice que la “Luz” vino a brillar en la oscuridad, y los que viven bajo el dominio de la oscuridad no lograron comprenderla.

Por lo tanto “la Palabra” es la Segunda Persona Divina de la Santísima Trinidad, que como veremos más adelante se hace carne por nosotros, en el seno virginal de María, y es Jesús de Nazareth, el Cristo.

La aclaración de Juan es que por “la Palabra” encarnada, todos hemos recibido la gracia, y que a través de la gracia podemos llegar a conocer a Dios en su gloria y ser partícipes con Él de la vida en abundancia.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza este relato?
  2. ¿A qué se refiere cuando dice “en el principio”?
  3. ¿A quién se refiere cuando dice: “la Palabra era Dios”?
  4. ¿Cuál es la relación entre la luz y las tinieblas?
  5. Según Juan ¿Todos recibieron la luz del Señor?
  6. ¿Qué pasa con los que recibieron la luz?
  7. ¿Qué obra en nosotros la Palabra de Dios que se hizo carne?

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. Si quisiera analizar mi fe ¿hasta qué punto yo digo y vivo que creo en Jesús, la Palabra eterna que el Padre pronuncia para salvarme? ¿Entiendo las implicancias de mi fe?
  2. ¿Mi relación con Jesús, que es la Palabra de Dios encarnada es frecuente y tengo respeto y reverencia?
  3. ¿Podría hacer una lista de todas las cosas que son oscuridades en mi vida?
  4. ¿Dejo que Jesús ilumine todas mis realidades? ¿O escondo algunas cosas en las que no quiero que llegue la luz? ¿Por qué?
  5. Cuando contemplo a Jesús, y me detengo en su Persona Divina, ¿contemplo su gloria?
  6. Estoy ante el texto más profundo de toda la Sagrada Escritura, y es cuando me explican que de la Eternidad, Dios mismo envió a su Hijo único para salvarnos ¿Estoy totalmente consciente de lo que significa esto?
  7. ¿Le pido a Jesús que me haga conocer a Dios cada vez más? ¿Y conociendo a Dios entiendo su plan salvador?
  8. En mi vida ¿voy haciendo que la Gracia del Señor se manifieste?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Te propongo que como oración tomemos la segunda Lectura de la carta a los Hebreos capítulo 1

1,1: En el pasado muchas veces y de muchas formas habló Dios a nuestros padres por medio de los profetas.

1,2: En esta etapa final nos ha hablado por medio de su Hijo, a quien nombró heredero de todo, y por quien creó el universo.
1,3: Él es reflejo de su gloria, la imagen misma de lo que Dios es, y mantiene el universo con su Palabra poderosa. Él es el que purificó al mundo de sus pecados, y tomó asiento en el cielo a la derecha del trono de Dios;

1,4: Así llegó a ser tan superior a los ángeles, cuanto incomparablemente mayor es el Nombre que ha heredado.
1,5: ¿Acaso dijo Dios alguna vez a un ángel: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy? Y en otro lugar: Yo seré para él un padre, él será para mí un hijo.

1,6: Asimismo, cuando introduce en el mundo al primogénito, dice: Que todos los ángeles de Dios lo adoren.

Amén

Que tu oración sea un frecuente dar gracias por creer y vivir en Jesús y en su Iglesia. Pídele la gracia de una conversión sincera, para que celebrando su primera venida puedas esperar su regreso al fin de los tiempos.

Hacemos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Añadimos unas intenciones de oración.

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CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

 

La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros (Versículo 37)

Y así, pidiéndole al Señor ser testigos de la luz para que otros crean, asumimos esta actitud.

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ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Hoy es un día muy especial y voy a celebrarlo haciendo algún cambio profundo en mi vida. Voy a dedicar mi tiempo para servir a alguien que lo necesita y voy a proponerme saludar a alguna persona que esté sola y compartir el mejor regalo que Dios me dio que es mi tiempo con alguien, recordando que Jesús entró en el tiempo para salvarnos.

En el grupo, vamos a orar juntos invitando a otras personas, y nos proponemos hacer una actividad que manifieste alegría y vamos a estar alegres en el Señor, compartiendo con aquellos que más precisan una sonrisa de esperanza.

LECTIO DIVINA DOMINICAL DE LA SAGRADA FAMILIA CICLO B

 «Mis ojos han visto tu salvación»
 Hno Ricardo Grzona, frp
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PRIMERA LECTURA: Eclesiástico 3, 3-7.14-17a

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 127

SEGUNDA LECTURA: Colosenses 3, 12-21

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Invocación al Espíritu Santo:

Ven Espíritu Santo,

Ven a nuestra vida, a nuestros corazones, a nuestras conciencias.

Mueve nuestra inteligencia y nuestra voluntad para entender lo que el Padre quiere decirnos a través de su Hijo Jesús, el Cristo.

Que tu Palabra llegue a toda nuestra vida y se haga vida en nosotros.

Amén

TEXTO BIBLICO:  Lucas 2, 22-40

   2,22: Y, cuando llegó el día de su purificación, 2,23: de acuerdo con la ley de Moisés, lo llevaron a Jerusalén para presentárselo al Señor, como manda la ley del Señor: Todo primogénito varón será consagrado al Señor; 2,24: además ofrecieron el sacrificio que manda la ley del Señor: un par de tórtolas o dos pichones.
2,25: Había en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre honrado y piadoso, que esperaba la liberación de Israel y se guiaba por el Espíritu Santo. 2,26: Le había comunicado el Espíritu Santo que no moriría sin antes haber visto al Mesías del Señor. 2,27: Conducido, por el mismo Espíritu, se dirigió al templo.
Cuando los padres introducían al niño Jesús para cumplir con él lo mandado en la ley,2,28: Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo:
2,29: —Ahora, Señor, según tu palabra,
puedes dejar que tu sirviente muera en paz
2,30: porque mis ojos han visto a tu salvación,
2,31: la que has dispuesto ante todos los pueblos
2,32: como luz para iluminar a los paganos
y como gloria de tu pueblo Israel.
2,33: El padre y la madre estaban admirados de lo que decía acerca del niño.
2,34: Simeón los bendijo y dijo a María, la madre:
—Mira, este niño está colocado de modo que todos en Israel o caigan o se levanten; será signo de contradicción y así se manifestarán claramente los pensamientos de todos. 2,35: En cuanto a ti, una espada te atravesará el corazón.
2,36: Estaba allí la profetisa Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era de edad avanzada, casada en su juventud había vivido con su marido siete años, 2,37: desde entonces había permanecido viuda y tenía ochenta y cuatro años. No se apartaba del templo, sirviendo noche y día con oraciones y ayunos. 2,38: Se presentó en aquel momento, dando gracias a Dios y hablando del niño a cuantos esperaban la liberación de Jerusalén.
2,39: Cumplidos todos los preceptos de la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret.
2,40: El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y el favor de Dios lo acompañaba.

(BIBLIA DE NUESTRO PUEBLO)

LECTURA

¿Qué dice el texto?

Estudio Bíblico.

Para celebrar la Sagrada Familia, la Iglesia nos propone este texto, en donde encontramos a José y María llevando a Jesús al templo. Esta bella escena sólo la pone Lucas explicando los procesos del rito de purificación de la mujer que dio a luz y la presentación y rescate por el niño. Todo este ritual lo podemos encontrar en el libro del Levítico 12, 8.

José y María son auténticos judíos piadosos que siguen con la ley de Moisés. Ella debe presentarse porque al haber dado a luz necesita ser limpiada, especialmente por el contacto con la sangre. Y para eso se presenta ante el sacerdote con la víctima expiatoria, es decir el animal que se sacrificará para limpiar el supuesto pecado. Y al consagrar al varón primogénito al Señor, para poder recuperarlo, se debía presentar un animal de acuerdo al status económico de las personas. Ya sabemos que ellos al presentar unas palomitas, eran personas de escasos recursos (caso contrario habrían presentado un oveja o ganado mayor).

Aparece en escena un hombre mayor, piadoso, que esperaba la liberación de Israel. Su nombre es Simeón, que en idioma hebreo significa “Dios me ha escuchado”. En verdad su nombre indica lo sucedido. Es posible que él está representando a todo el pueblo de Israel, que ha estado en oración por siglos, esperando al mesías. Y movido por el Espíritu Santo, va a al templo y encuentra a Jesús. Es decir, que toda su vida ha tenido sentido hasta ese momento. Toda la historia del Antiguo Israel se resume en este hombre, Simeón, que entona un cántico tan precioso, porque entiende que Dios ha cumplido su palabra. El cántico es para la oración de mucha reflexión.

Simeón termina diciendo que Jesús será signo de contradicción y que por Él, muchos se levantarán y otros caerán. Unos por reconocerlo como el Salvador y otros porque obviamente se está refiriendo a los que no lo aceptan, porque se ven expuestos sus pensamientos. Lo curioso, es la profecía que hace sobre María “Y a ti te digo, que una espada te atravesará el corazón” (de este texto se basa la iconografía cuando pone espadas atravesando el corazón de la Virgen dolorosa).

También en el texto aparece la profetisa Ana, cuyo nombre significa “Dios se ha compadecido”. También aquí el nombre indica la relación con la Historia de la Salvación. Dice el texto que luego ella hablaba con todos los que esperaban la liberación de Israel sobre el niño que había nacido.

Volvieron a su pueblo sorprendidos José y María, de todo lo que pasó en ese momento. Debe haber sido algo inolvidable.

Reconstruimos el texto:

  1. ¿Cómo comienza este relato?
  2. ¿Dónde han ido José y María con el niño Jesús y para qué motivo?
  3. ¿Quién se les apareció en el templo?
  4. ¿Qué dijo sobre Jesús?
  5. ¿Qué dice el cántico que compuso al ver a Jesús?
  6. ¿Qué dijo sobre las personas de Israel, con respecto a Jesús?
  7. ¿Qué le dijo a María¡
  8. ¿Quién más pasó por el templo? ¿Qué reacción tuvo cuando vio al niño Jesús?
  9. ¿A dónde regresó la Sagrada Familia?
  10. ¿Cómo iban creciendo Jesús?

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MEDITACIÓN

¿Qué me dice el Señor a mí en el texto? 

Hagámonos unas preguntas para profundizar más en esta Palabra de Salvación:

  1. José y María cumplen las leyes ¿Yo también busco de cumplir los mandamientos de Dios? ¿Soy fiel en el cumplimiento de estos Mandamientos? ¿Algunos no me parece bien cumplirlos?
  2. El Espíritu Santo conduce a Simeón al Templo y se encuentra con Jesús ¿Yo también me dejo conducir por el mismo Espíritu cuando me lleva a la Iglesia, a encontrarme con el mismo Jesús y con mis hermanos? ¿Soy dócil? ¿Qué pasaría si algún día me llamaran a la Iglesia y yo por pereza no quisiera ir? ¿Acaso no me perdería de algún encuentro vivencial con el Señor? ¿Qué debo hacer entonces?
  3. ¿Cómo me expreso ante los demás cuando me encuentro con el Señor? ¿Desbordo de alegría? ¿Relaciono este momento con toda la Historia de la Salvación, de la que soy parte?
  4. ¿Creo y espero en la Palabra y las promesas de Dios para mí? ¿Cómo manifiesto esta esperanza activa?
  5. ¿Me dejo iluminar por el Señor? ¿Soy de aquellos que por aceptarlo han sido levantados?
  6. ¿Entiendo que por ser fiel discípulo, también sufriré persecuciones, y como a María me pueden hacer doler las actitudes de los demás? ¿Me preparo para estos momentos con humildad?
  7. ¿Hablo con mis amigos y las demás personas que me encuentro sobre las maravillas de Jesús?
  8. ¿Dejo que la gracia de Dios vaya entrando en mi vida?

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ORACIÓN

¿Qué le respondo al Señor que me habla en el texto?

Orar, es responderle al Señor que nos habla primero. Estamos queriendo escuchar su Palabra Salvadora. Esta Palabra es muy distinta a lo que el mundo nos ofrece y es el momento de decirle algo al Señor.

Te propongo que como oración tomemos la segunda Lectura de la carta a los Colosenses Capítulo 3

3,12: Por tanto, como elegidos de Dios, consagrados y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión, de amabilidad, de humildad, de mansedumbre, de paciencia;3,13: sopórtense mutuamente; perdónense si alguien tiene queja de otro; el Señor los ha perdonado, hagan ustedes lo mismo. 3,14: Y por encima de todo el amor, que es el broche de la perfección.
3,15: Y que la paz de Cristo dirija sus corazones, esa paz a la que han sido llamados para formar un cuerpo. Finalmente sean agradecidos. 3,16: La Palabra de Cristo habite en ustedes con toda su riqueza; instrúyanse y anímense unos a otros con toda sabiduría.
Con corazón agradecido canten a Dios salmos, himnos y cantos inspirados.
3,17: Todo lo que hagan o digan, háganlo invocando al Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.

Amén

Hacemos nuestra esta oración y realizamos un momento de silencio y reflexión para responder al Señor. Añadimos unas intenciones de oración.

.

CONTEMPLACIÓN

¿Cómo hago propio en mi vida las enseñanzas del texto?

Para el momento de la contemplación podemos repetir varias veces este versículo  del  Evangelio para que vaya entrando a nuestra vida, a nuestro corazón.

Repetimos varias veces esta frase del Evangelio para que vaya entrando a nuestro corazón:

«Mis ojos han visto tu salvación»

(Versículo 30)

Y así, pidiéndole al Señor ser testigos de la luz para que otros crean, asumimos esta actitud.

.

ACCIÓN

¿A qué me comprometo para demostrar el cambio?

Debe haber un cambio notable en mi vida. Si no cambio, entonces, pues no soy un verdadero cristiano.

Si estoy solo, vuelvo a leer detenidamente las lecturas. Estoy creciendo en gracia de Dios y esto debe manifestarse. Voy a tomar como acción mi manifestación decidida de hablar al menos con alguien sobre la verdad de Jesús, y lo importante que es escucharlo y dejarse guiar por Él.

 

En el grupo, vamos a volver a releer el texto poniendo atención a lo que dijo Simeón. Si queremos que Jesús nos ilumine, qué le pediremos. Cuidado de no pedir la luz, pero luego no abrir el corazón para que la luz no penetre. Todos como grupo vamos a llevar la alegría de Cristo que vino a nosotros para despertar la esperanza en que es posible vivir de verdad.

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